domingo, 22 de septiembre de 2013

Día pinton para desmpaenar la lapicera y escribir.....véase el engendro de ese pensamiento:



Paso el tren del túnel del tiempo por mi cabeza y freno en la estación de la niñez, mas exactamente a los nueve años.Una parte de mi vida donde reinaba la inocencia en su máximo esplendor y los dolores rara vez golpeaban la puerta.
Una edad brillante que destilaba felicidad, sueños, paz armonía y la vida sonreía de oreja a oreja.
En el marco citado recién las dos instituciones familia y escuela forjaron una educación sinigual y pude tatuar en un CUADERNO DE ARCHIVO lo que dejaron dentro mio.El cuaderno salia de los cuadernos convencionales, compuesto por:Hilos de una madeja de lana grisasea, dos tapas azules de una cartulina y en el interior albergaba hojas blancas de un tramo y del revés números bancarios. Gentileza de mama que abarrotada de amor lo confecciono.
Las hojas intimas del cuadernillo dan cuenta de anécdotas del barrio, loas aprecios de la familia, los recuerdos del baúl de los abuelos, las hazañas entre nosotros los hermanos colgados de un árbol grandisimo al margen del arroyo,las bicicleteadas que armábamos en la entrada de casa levantando polvareda.Hojas escritas que en determinados párrafos introducía el testimonio de los abuelos desde la memoria oral.
Años teñidos de aventura que deposite en cada renglón, dando paso al florecer de la escritura.Un talento que resucite años subsiguientes.

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